Reflexión vuelta a la presencialidad (para algunos)

Reflexión vuelta a la presencialidad (para algunos)

Hace tiempo no escribía y hoy algo nació en mi nuevamente: esta necesidad no solo de comunicar sino de ayudar a reflexionar, pero de verdad.

Hace meses y en estas últimas semanas es más frecuente, leer en las redes, principalmente en linkedin gente que considera que los empleadores deberían contemplar la flexibilidad virtual/horaria al regreso a las oficinas; que sería conveniente a quienes hace 18 meses no van los hagan volver paulatinamente como he leído  como hacen “en el jardín de infantes”, o sea de a horas por días; ya que por lo que leo y entiendo la gente que hace tanto tiempo está en su casa cumpliendo con el teletrabajo está pasando por un proceso, el cual es súper valido.

Pero algo que hasta ahora no leí en ningún lado, es quien tuvo o tiene contemplación por quienes fuimos esenciales SIEMPRE (sin ser médicos), por los que no tuvimos tiempo para adaptarnos a nada, los que tuvimos que volver a las oficinas sin saber NADA sobre un virus que nos podía matar, cuando los que somos padres tuvimos que dejar a nuestros hijos conectados en la computadora para que cumplan con sus clases y llevarnos la culpa de no estar en casa a la oficina, los que tuvimos que aprender a la fuerza, en el día los protocolos de algo jamás vivido, los que fuimos estrechos e hisopados casi 1 vez al mes….digo…alguien pensó en todo lo que nosotros hemos atravesado y NADIE nos tuvo contemplación alguna??? Y el estrés hoy tenemos encima post pandemia? Realmente fue casi el juego del calamar: ver como todos iban cayendo y era inminente “te toque”, casi una especie de “destino final”. Psicológicamente leer a diario que compañeros eran aislados, hisopados y estaban “atravesando la enfermedad”, no fue fácil y realmente nos afectó, porque automáticamente pensabas si lo habías visto, saludado, hablado o si te paso por al lado, si compartiste un momento era ponerte a rezar.

Algo que me quedo grabado a sangre fue el primer día que volví a la oficina después de la cadena nacional del presidente; no entendía nada de lo que sucedía, conduje todo el camino hasta la oficina pensando que iría presa por no saber si el permiso estaba apto, hasta que un retén me frenó y me dejo seguir al presentar “el papel”; pero lo que más me quedo grabado fue en la reunión para ponernos en marcha escuchar a un Gerente decir “prepárense para tener casos”, lo cual en mis oídos fue “la boca se te haga a un lado”, el tiempo nos demostró ese día llegaría, y fue 1, 2 y muchos casos diarios, el mío incluido.

Honestamente mi texto no se trata de presenciales versus virtuales, se trata de “lo que te toca” y como “lo enfrentas”.

Lo que nos pasó, esta maldita pandemia…nos pasó a todos por encima, en mayor o menor medida, pero a TODOS, y hemos tenido miedo no solo por nosotros, sino por nuestros padres, hijos, familias, y hemos tenido que salir a la calle, relacionarnos con gente, “vivir” por así decirlo atravesando este virus.

Creo lo que nos debe dejar esta experiencia, es justamente aprendizaje, pero de verdad: que podamos mirarnos, y ver que fuimos TODOS quienes lo atravesamos y cada uno hizo lo que pudo con lo que le toco, pero hoy leer gente pidiendo adaptaciones, o peor aún gente que no tiene trabajo y pone condiciones para un trabajo presencial, me da la sensación de que atrasa en lugar de avanzar.

El teletrabajo es algo que ya existía, dependiendo de cada empresa la política a implementarlo; pero si vos haces bien tu trabajo, seguramente puedas tener libertades y beneficios, pero no los pidas como un derecho adquirido, porque el que en la pandemia lo hayas hecho no quiere decir sea siempre así; creo la gente se olvido como era todo antes, busquen el gris, no el “beneficio propio”, por no decir la comodidad; sean sensatos. El rubro laboral no está fácil, pero si “queres” trabajar, “demostralo” sin condicionarlo.

No sé, quizás sea de otra escuela, quizás no haya aprendido nada, quizás este equivocada.

Pero si hay algo que se, es que la queja y la comodidad no llevan a ningún lado.

Las crisis se atraviesan, se enfrentan, y eso es lo que hace que EVOLUCIONES.

Esta pandemia, esta experiencia: vino para enseñarnos.

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